Comprar temprano puede significar mejores condiciones de precio, ubicación y pago.
Pero también significa comprometer capital en un activo que todavía no existe y que posiblemente comenzará a operar o generar renta dentro de dos o tres años.
Y aquí es donde considero que debe comenzar el análisis.
¿Estamos comprando para ocupar o para invertir?
Porque las variables cambian considerablemente.
Para una empresa, hay que proyectar cómo evolucionarán sus necesidades de espacio, su operación y su ubicación.
Para un inversionista, hay que evaluar la demanda futura, el potencial de renta, el CAPEX de adecuación, la competencia y la liquidez del activo.
Y para ambos, la trayectoria del desarrollador, las condiciones contractuales y el costo total de adquisición son determinantes.
Un precio atractivo por metro cuadrado no necesariamente representa una buena inversión.
También hay que considerar el costo de oportunidad del capital comprometido durante la construcción, los posibles retrasos y la inversión adicional que puede requerir una oficina entregada en obra gris.
Porque una cosa es comprar metros cuadrados y otra muy distinta es tener una oficina lista para operar o generar ingresos.
Entonces, ¿compraría una oficina en planos?
Sí, bajo las condiciones correctas.
Pero no solamente porque el proyecto se vea espectacular o porque alguien asegure que su precio aumentará.
Compraría si entiendo el activo, el desarrollador, los términos, el costo total, la demanda futura y mi estrategia de salida.
Porque comprar en planos no es solamente apostar por un proyecto. Es tomar hoy una decisión sobre el mercado que creemos que existirá mañana.
¿Comprarías una oficina que te entregarán dentro de tres años? ¿Para ocuparla o como inversión?
Indhira Desangles, SIOR, CIPS
Corporate & Commercial Real Estate Advisor
Desangles Properties
Artículo publicado originalmente en El Inmobiliario.
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